Por Karen Cortéz
El frío
no espera y ellos tampoco. En plena ola de bajas temperaturas, la Fundación
Torchain puso primera y llegó al departamento Sarmiento. En esta ocasión cargada
de abrigos, calzado, alimentos y elementos esenciales para las familias que más
lo necesitan. La entrega se realizó junto a una parroquia San Antonio de Padua
y fue solo el primer punto de un recorrido solidario que continuará por
distintos rincones de la provincia.
Los
números hablan solos ya que fueron más de 3.000 prendas las reunidas gracias a
la generosidad de los sanjuaninos. Pero detrás de esa cifra hay algo todavía
más llamativo es que quienes motorizan todo esto son, en su mayoría, jóvenes
estudiantes que combinan la facultad con el trabajo voluntario.
Uno de
ellos es Joaquín Conca, de apenas 18 años, que este año se sumó al equipo junto
a Tobías, el fundador de la organización. Con la energía propia de quien recién
empieza y la convicción de quien ya sabe para qué está, Joaquín no oculta la
emoción de ver el proyecto en marcha. Hoy están en el primer punto de entrega y
la sensación, según él mismo describe, es de las que llenan el corazón.
Su
mensaje para San Juan es directo: un joven con ganas de crecer y de ayudar
puede hacer grandes cosas. Y lo está demostrando. Porque mientras cursa el
primer año de Comercio Exterior, encuentra tiempo para ser parte de algo que
trasciende el aula.
La Fundación Torchain no se queda solo en San Juan. También impulsó campañas de ayuda para Venezuela, dejando en claro que la solidaridad no tiene fronteras cuando hay voluntad genuina de por medio. De este modo, este invierno, mientras el frío aprieta, hay un grupo de jóvenes sanjuaninos que eligieron salir a dar una mano. Y eso, en tiempos donde sobran las excusas, vale doble. Ahora su camino continua en otros puntos de la provincia pero dejaron su granito de arena en la comunidad sarmientina que los recibieron con gran cariño.
