El Pichi, el sarmientino que se armó una caravana con caballos, perros y una oveja para festejar el triunfo de la Selección

 Por Karen Cortéz


El pase de Argentina a cuartos de final del Mundial 2026 desató festejos en todo el país y en cada rincón del mundo donde haya un argentino. Pero entre todos esos momentos, hubo uno que no pasó desapercibido para los sanjuaninos y especialmente para los sarmientinos. Se trata del festejo de Gabriel Díaz, más conocido en la Zona Oeste como El Pichi.
Oriundo de Los Berros, Gabriel dejó todo en 2016 y se fue a vivir solo a un puesto llamado Los Pozos, en la Estancia Bellavista, en la provincia de Santa Cruz, a unos 200 kilómetros de Río Gallegos. Allí, en medio de la Patagonia, encontró su lugar en el mundo. Su única compañía son sus caballos, sus perros y una oveja llamada Jeringa, a quien crió desde chiquita alimentándola con una jeringa, y de ahí viene su nombre.


Cuando Argentina cerró el partido agónico y selló el pase a cuartos, El Pichi no dudó un segundo. Solo, sin vecinos, sin bares y sin multitudes, armó su propio festejo a su manera: vistió a sus animales de celeste y blanco e improvisó una caravana con todo su entorno. Nadie se quedó afuera de la alegría, ni los caballos, ni los perros, ni la pequeña Jeringa.
En un Mundial que tiene a media Argentina en la calle, El Pichi demostró que la pasión no necesita de multitudes. A 200 kilómetros de la ciudad más cercana, con sus animales como única compañía, vivió el momento con la misma intensidad que cualquier hincha en un estadio. 




Artículo Anterior Artículo Siguiente