Por Karen Cortéz
Hay
lugares que se construyen con las manos, pero también con el alma. El sendero
Portal de Pedernal era uno de ellos. Un espacio diseñado con criterio,
levantado con esfuerzo colectivo y habilitado con la ilusión de que cada vecino
y cada visitante pudiera subir a esa montaña, respirar hondo y entender, de
golpe, la magnitud del valle que se abre debajo.
La idea
nació en el Área Protegida Pedernal, dentro de la Secretaría de Ambiente, como
parte de su línea de trabajo en senderos de interpretación de fauna y paisaje.
La montaña elegida no fue al azar, ya que es literalmente la que separa a
Pedernal del resto del mundo, la que cierra el valle desde abajo. Subirla
significa verlo todo. El encargado técnico del área lo dice con una sencillez
que lo dice todo, porque “desde ahí arriba ves toda la puerta del valle”.
Tres
semanas llevó el proceso completo. Diseño, construcción, pintura, instalación
de bancos, señalización. Gente del área y vecinos que se sumaron sin que nadie
se los pidiera, subiendo materiales, clavando madera, poniendo el cuerpo. Un
cartelito con una reflexión sobre lo pequeños que somos frente a la inmensidad
del lugar y lo importante que es cuidarlo. Un detalle que, visto lo que pasó
después, duele más de lo que debería.
Lo
inauguraron en vacaciones de invierno y el lugar se llenó de gente. Familias,
turistas, personas venidas desde Media Agua y de otros puntos de la provincia
que querían conocerlo. El acceso era fácil, todo estaba señalizado, los bancos
invitaban a quedarse un rato mirando el paisaje. Exactamente para eso había
sido pensado.
Días
después, alguien subió y lo destruyó. Bancos arrancados de cuajo, maderas
rotas, todo tirado por el precipicio. Sin motivo aparente. Sin consecuencias a
la vista.
El equipo
del área volvió a subir a primera hora del día siguiente a evaluar los daños.
Con la misma dedicación con la que habían construido, fueron a ver qué podían
rescatar. Esa imagen, la de personas que vuelven a empezar después de que otros
destruyeron lo que hicieron, resume mejor que cualquier discurso el problema
que tiene Pedernal hoy.
Pero el
vandalismo no terminó ahí ya que hace pocos días volvieron a atacar los bienes
públicos del pueblo. Esta vez el odio escaló porque el letrero corpóreo de
ingreso fue escrito y dibujado con agravios. A su vez, volvieron a generar
roturas.
Pedernal esta sumida en un indignación
completa porque pregonan cuidar el lugar para repuntarlo con un foco turístico
pero unos pocos se esfuerzan en dar golpes de maldad a todo lo construido.
