El gobierno provincial debió suspender a las apuradas la entrega del Barrio Solares del Sur. Mientras la versión oficial habla de "agua turbia", por lo bajo resuena el escándalo de las casas que le quitaron a los adjudicatarios originales, el ninguneo de entregar solo 50 viviendas de un total de 130 y el miedo a una inminente protesta de maestros y vecinos estafados. Para colmo, es una obra heredada de la gestión anterior.
La ilusión de la casa propia es, para muchos sarmientinos, el sueño de toda una vida. Jugar con esa ilusión no solo es una muestra de inoperancia, sino de una profunda falta de empatía. Eso es exactamente lo que está demostrando la gestión del gobernador Marcelo Orrego y la titular del Instituto Provincial de la Vivienda (IPV) con el bochornoso manejo del Barrio Solares del Sur.
Lo que debía ser un acto de celebración y de "corte de cintas" (de una obra que, vale recordar, fue iniciada y ejecutada casi en su totalidad por la gestión anterior), se transformó en un verdadero escándalo de proporciones que la provincia intentó tapar a último momento con un comunicado oficial que roza lo ridículo.
A horas de concretar el acto, en coordinación con el Ministerio de Infraestructura Agua y Energía y el IPV, OSSE anunció sorpresivamente la suspensión de la entrega de viviendas bajo el pretexto de realizar "tareas de desinfección".
El comunicado oficial esgrime que:
"Debido a los estrictos controles de calidad que se realizan previo a la entrega, se ha decidido postergar la entrega (...) se detectó la necesidad de extender el proceso de desinfección y purga del sistema de cañerías (...). El departamento Calidad de Aguas de OSSE corroboró que los valores de turbiedad se encuentran por encima de los valores que exige el Código Alimentario Argentino".
La pregunta cae de madura: ¿Esperaron al último minuto para abrir una canilla y darse cuenta de que el agua salía sucia? ¿Esta es la eficiencia y la planificación que prometía la nueva gestión? La incapacidad técnica para purgar una red de agua potable antes de ponerle fecha a un acto oficial habla de una negligencia administrativa alarmante. Sin embargo, en los pasillos de Casa de Gobierno y en las calles del barrio, todos saben que las cañerías sucias no son el único problema que el gobierno quería ocultar.
El Barrio Solares del Sur es un complejo habitacional de más de 130 viviendas. Sin embargo, en una muestra de mezquindad política o de simple incapacidad de gestión, la administración de Orrego y Castro pretendía montar un show mediático para entregar apenas 50 casas.
¿Qué pasa con el resto de las familias que esperan? ¿Por qué se fragmenta la entrega de un barrio que la gestión anterior dejó prácticamente listo para habitar? La respuesta parece perderse en la burocracia de un IPV que hoy funciona a cuentagotas.
El agua turbia palidece al lado del verdadero barro institucional en el que se metió la gestión de Castro. El escándalo mayor radica en el manoseo absoluto a los adjudicatarios. El IPV llevó adelante un nuevo sorteo de viviendas que ya tenían dueños asignados en un sorteo anterior.
De un plumazo, y sin explicaciones claras, familias enteras que ya lloraban de alegría por haber salido sorteadas vieron cómo el gobierno les arrebataba la casa de las manos para volver a meterlas en un bolillero.
Este atropello institucional fue lo que encendió la mecha. En las horas previas a la frustrada entrega, el run run de la calle era ensordecedor. Maestros y vecinos a los que les habían quitado ilegítimamente sus viviendas se estaban organizando. Había pancartas listas y un clima de indignación total. Iban a copar el acto oficial para gritarle en la cara al gobernador Orrego que les habían robado su techo.
Visto desde este ángulo, el comunicado de OSSE parece menos un "estricto control de calidad" y más una salida de emergencia para evitarle a Orrego la foto de un escrache monumental en un barrio que, para colmo, ni siquiera empezaron ellos.
