Mientras el calendario oficial de la Municipalidad de Sarmiento marca el inicio de un “verano a pleno” con actividades recreativas, música y deporte para las familias, la realidad que golpea la puerta de los vecinos es radicalmente distinta. Pareciera que, para la gestión actual, la prioridad es montar un escenario de distracción mientras los cimientos del departamento se caen a pedazos.
Resulta casi una burla que se anuncie con bombos y platillos una agenda de entretenimiento en un contexto donde abrir la canilla es, para muchos sarmientinos, un acto de fe. La falta de agua potable ya no es un problema estacional, es una crisis estructural que no se soluciona con un torneo de fútbol playero ni con clases de zumba.
¿Cómo se le explica a una familia que debe celebrar el “verano a pleno” cuando no tiene lo mínimo indispensable para la higiene o el consumo básico?
A esto se le suma el estado calamitoso de la infraestructura vial. Las calles de Sarmiento están destrozadas, convertidas en un campo minado que rompe vehículos y pone en riesgo la seguridad de quienes las transitan. Es la imagen perfecta de una gestión que prefiere el maquillaje antes que la cirugía estética: mucho evento para la foto, pero nula inversión en el asfalto que conecta a la producción y a la gente.
El caso de "Trompita" De Luca ha pasado de ser un rumor de pasillo a un papelón administrativo. Semanas atrás, el propio Intendente confirmó ante los medios la salida del funcionario, anunciando cambios en el área de Juventud como una supuesta respuesta a la necesidad de renovar la gestión. Sin embargo, en los pasillos municipales el secreto es a voces: De Luca sigue trabajando.
¿Cómo se explica que un funcionario cuya renuncia fue ratificada públicamente siga ejerciendo funciones? Estamos ante una gestión fantasmal, donde se anuncia una limpieza de gabinete para calmar las aguas, pero se mantiene a los mismos protagonistas detrás del mostrador. Es, lisa y llanamente, tomarle el pelo a la ciudadanía.
Si renunció, ¿qué hace todavía ahí? Y si no renunció, ¿por qué el Intendente faltó a la verdad frente a toda la comunidad?
La confirmación de la renuncia de De Luca terminó siendo un simulacro, una maniobra de distracción para intentar lavar la imagen de un área cuestionada. El municipio no necesita "shows de verano" ni anuncios de cambios que no se cumplen. Sarmiento necesita agua, asfalto y, por sobre todas las cosas, una gestión que deje de mentirle en la cara a su gente.