Toly, el vecino que hizo de las redes el gran álbum de la historia de Sarmiento

  El hombre que obtuvo un tesoro fotográfico y se convirtió en el guardián de la historia de un pueblo en el sur de San Juan.

Hay pueblos que resguardan su historia en museos. Otros, en libros. Sarmiento la tiene en la pantalla de Pedro Luis Espinoza, el hombre que todos llaman Toly.


Por Karen Cortéz


Empleado del hospital Ventura Lloveras, fotógrafo de casamientos, cumpleaños y fiestas de egresados, Toly siempre tuvo la cámara al alcance de la mano. Durante años, su lente fue testigo callado de los instantes que las familias sarmientinas atesoran. Pero fue un gesto ajeno de generosidad lo que lo impulsó hacia algo bastante más profundo.


La familia del recordado fotógrafo Ramón Gisbert le cedió un archivo de valor incalculable. El mismo consta de decenas de imágenes con más de medio siglo de vida, retratos de un Sarmiento que ya no existe y que amenazaba con diluirse junto a la memoria de quienes lo habitaron. Frente a ese material, Toly no se quedó de brazos cruzados. Con su hijo, organizó muestras fotográficas con una condición particular: el ingreso se pagaba con un alimento no perecedero, que luego destinaban a merenderos del pueblo. A cambio, cada asistente podía recuperar sus fotos. Historia restituida a sus protagonistas, con solidaridad de fondo.

Sin embargo, en esas imágenes Toly descubrió algo más que postales familiares. Vio figuras olvidadas, rincones que ya no existen, recorridos políticos, rastros de una comunidad entera. Y comprendió que ese pasado no podía seguir encerrado en una caja.


Así llegó a Facebook. Sin aspavientos, sin recursos, sin más herramienta que su curiosidad y su acervo, empezó a subir fotografías de la historia local. Al principio parecía un inventario acotado. Pero ocurrió algo que no tenía previsto. Esto se debe a que los vecinos comenzaron a comentar, a sumar datos, a rectificar nombres y fechas, a completar relatos que él desconocía. Cada publicación se volvía un foro vivo de memoria compartida. Lo que nació como un perfil personal terminó siendo un espacio colectivo donde Sarmiento se cuenta a sí mismo.

Semana a semana, Toly salió a conversar con la gente, cruzó imágenes con testimonios, tendió puentes entre lo que se veía y lo que se recordaba. Sin interés económico. Sin otra intención que preservar la riqueza de su tierra.



Artículo Anterior Artículo Siguiente