La propuesta de Cáritas San Antonio de Padua reúne a niños de Media Agua en un espacio de aprendizaje, contención y encuentro familiar. En el último taller, prepararon pizzetas caseras y luego las llevaron a sus casas para compartirlas en familia.
Entre harina, risas y manos pequeñas amasando con entusiasmo, Cáritas San Antonio de Padua de Media Agua volvió a abrir sus puertas para una actividad que ya se convirtió en mucho más que un simple taller de cocina.
La iniciativa reúne a niños del departamento Sarmiento en un espacio pensado para aprender, compartir y fortalecer valores como el trabajo en equipo, la solidaridad y la importancia de llevar a la mesa familiar algo hecho con sus propias manos.
En esta oportunidad, los chicos participaron de un taller gastronómico en el que elaboraron pizzetas caseras. Desde la preparación de la masa hasta el momento de colocar el queso y esperar que salieran del horno, cada paso fue vivido con alegría y curiosidad.
Pero el momento más significativo llegó al final de la jornada: los pequeños cocineros pudieron llevarse a sus hogares lo que habían preparado, con el orgullo de compartirlo con sus familias.
Una propuesta que une aprendizaje y contención
El taller de cocina forma parte del trabajo comunitario que Cáritas viene desarrollando en Media Agua. No se trata solo de enseñar una receta, sino de generar un espacio de encuentro donde los niños puedan expresarse, aprender hábitos, compartir con otros y sentirse protagonistas.
La actividad también tiene un fuerte sentido familiar. Lo que los chicos preparan no queda únicamente en el taller, sino que vuelve a sus casas convertido en una experiencia para compartir alrededor de la mesa.
Desde la organización destacaron que la cocina se llenó de harina, pero sobre todo de risas, unión y momentos que quedan en la memoria de los niños.
Una tarea sostenida por voluntarias y familias
La propuesta es posible gracias al acompañamiento de las familias y al compromiso del equipo de voluntarias de Cáritas, que con paciencia, cariño y dedicación acompañan cada encuentro.
Desde la institución agradecieron especialmente la confianza de los padres y el trabajo silencioso de quienes hacen posible que estos espacios sigan creciendo en Media Agua.
No es la primera experiencia de este tipo. Durante Semana Santa, los chicos también participaron de un taller en el que aprendieron a elaborar huevos de Pascua, siempre con la misma idea: aprender, disfrutar y compartir en familia.
En tiempos donde muchas veces las buenas noticias parecen cocinarse a fuego lento, Cáritas Media Agua demuestra que con voluntad, comunidad y un poco de harina también se pueden preparar momentos de esperanza.
