Justo en las vísperas de las fiestas y bajo una alerta por temperaturas extremas, Obras Sanitarias comunica que no habrá producción normal de agua potable durante el 31 de diciembre y el 1 de enero. Una "falla de previsión" que deja a miles de familias a la deriva.
Mientras las familias de Sarmiento se preparaban para despedir el año, organizar la cena y recibir visitas, una noticia cayó como un balde de agua fría —metafóricamente, porque en la realidad, agua es lo que falta—. A través del informe N° 284/2025, Obras Sanitarias Sociedad del Estado (OSSE) anunció que el departamento entero verá afectado su suministro de agua potable durante los días más críticos del calendario: el miércoles 31 de diciembre y el jueves 1 de enero.
La justificación oficial apunta a la "falta de provisión de agua superficial debido a cortes de Hidráulica", lo que impide que la planta potabilizadora funcione.
Sin embargo, para el vecino de a pie, la explicación técnica suena a excusa burocrática ante una falta total de planificación. ¿Cómo es posible programar o permitir cortes de flujo en la planta justo en las 48 horas de mayor consumo y movimiento social del año?
El agravante que convierte esta situación en una crisis sanitaria es el clima. El Servicio Meteorológico pronostica para hoy una máxima de 38°C. Dejar a una población entera sin el recurso vital en medio de una ola de calor no es solo una molestia, es una negligencia que pone en riesgo la salud de niños y adultos mayores, quienes son los más propensos a la deshidratación y golpes de calor.
En su comunicado, OSSE solicita "extremar el cuidado de la reserva del tanque domiciliario", recordando que estos permiten afrontar eventos de "más de 24 horas". Una afirmación que parece desconocer la realidad de las familias sanjuaninas en estas fechas: con casas llenas de gente, la necesidad de cocinar, limpiar y, sobre todo, higienizarse ante el calor agobiante, un tanque de reserva estándar es insuficiente para cubrir dos días completos de inactividad de la red.
La comunidad de Sarmiento recibe el 2026 con bronca. La sensación de abandono es palpable. Mientras en las oficinas se redactan comunicados pidiendo "uso racional", en los barrios se hacen malabares para conseguir agua para beber.
Cortar el suministro en pleno verano y durante las fiestas de Fin de Año demuestra una desconexión total con las necesidades básicas de la gente. Hoy, con 38 grados sobre la cabeza, los sarmientinos no brindarán por un próspero año nuevo, sino que elevarán su reclamo por un servicio que, una vez más, brilla por su ausencia cuando más se lo necesita.